La intolerancia a la lactosa proviene de un déficit de la enzima lactasa que origina la imposibilidad de metabolizar esta.
Su origen puede ser:
- Primera Genética. Es permanente y heredable. Ocurre por una pérdida progresiva de la producción de la enzima
- Secundaria. Está provocada por un daño intestinal temporal producido por la malnutrición o ingesta de ciertos medicamentos y para curarse solo es necesaria la regeneración de la mucosa intestinal.
- Congénita. Es genética, de nacimiento e incurable. El paciente tiene una característica genética que impide la producción de la lactasa.
¿Sabías qué?
La posibilidad de padecer esta intolerancia está muy ligada a la raza o pueblo étnico. Sin embargo, pueblos que han sido tradicionalmente ganaderos, pues se han alimentado generación tras generación de la leche de los animales, presentan menos casos.
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